

MADRE MARTHA CHRISTLIEB IBARROLA PADRE EDMUNDO ITURBIDE REYGONDAU ¿CÓMO SURGIÓ LA OBRA?
Más información en la sección de Causa de Canonización
Audaz, atrevido, con una inquietud que muchas veces tuvo que ser calmada por mamá Céline, cuyos anillos “Taladraban su cabeza” (como el mismo decía), así fue el pequeño Edmundo Iturbide Reygondaud. Edmundo nació en la ciudad de Morelia, Micha. El 20 de diciembre de 1990. Hijo del Sr. José Iturbide y Gómez, de nacionalidad mexicana y la Sra. Celine Reygondaud de Villebardet de Iturbide, de origen belga.
Fue el menor de tres hermanos e hijo póstumo, ya que su padre murió el 29 de abril de 1990. El no haber conocido a su papá, parece ser fue un incentivo más para centuplicar su amor a Dios: “No tuve a otro, sino a Dios, a quien llamarle Padre”. Recibió el bautismo el 24 de diciembre de 1900, la Confirmación el 30 de agosto de 1903, e hizo su Primera Comunión el 3 de junio de 1910, habiendo sido preparado para esta ocasión memorable y fuertemente significativa en su vida, con fervor delicadamente educado por su Sra. Madre, Mujer integra, agraciada, femenina, dotada por Dios Nuestro Señor, de cualidades que quedarían profundamente guardadas en su hijo Edmundo y que serían más tarde, la fuente de la que brotó el amor y devoción de éste a la Santísima Virgen y el aliento que guió sus pasos en su Vocación Sacerdotal.
A los 17 años era un joven de ojos azules de mirada profunda, de presencia varonil, de espíritu alegre, bromista, aventurero, anhelante de escalar alturas infinitas…. Quiere consagrar su juventud, su virilidad, su gallardía, a Jesús, haciéndose misionero, para lo cual desea unirse a los Padres Blancos de África. Pero en una ocasión escucha al R.P. Félix de Jesús Rougier en una plática vocacional, quien invita a los jóvenes a seguir a Jesús como Misioneros del Espíritu Santo. El joven Edmundo decide la ruta de su vida, la que consagrará con generosidad y abandono total a la voluntad de Dios: ¡Será Misionero del Espirito Santo!
Una vez el R.P. Félix le escribe:
“El Espíritu Santo le quiere todo suyo… Ud. ha recibido un temperamento de apóstol y Jesús quiere que sea su Apóstol y el conquistador de millones de almas que le deberán la felicidad eterna”.
El 6 de mayo de 1920, en unión de 6 Hermanos Misioneros del Espíritu Santo, hace su Profesión Religiosa. Su madre no asiste por estar enferma. El 22 de octubre de ese mismo año muere su mamá Céline, como él le llamaba, circunstancia ésta que le provoca un dolor amargo pues el “Ángel de su vida”, ya no le acompañaría a su Ordenación Sacerdotal, como había sido su más cara ilusión. El 19 de abril de 1924, en la catedral de Morelia, recibe la Ordenación Sacerdotal de manos de Ilmo. Sr. Dn. Leopoldo Ruiz y Flores y al día siguiente celebra su Primera Misa en la Basílica de Santa María de Guadalupe, en México, en donde consagra su apostolado a la Virgen Inmaculada, diciéndole:
“Virgen Sacerdotal, Madre de Dios, deposito en tus manos mi Sacerdocio para que lo guardes como cosa Tuya y a todas las almas que más tarde Dios ponga en mi camino, todas las Misas que en mi vida celebre, todas las absoluciones que dé; todos los consejos, oraciones y sacrificios que prodigue; mis pensamientos, palabras, obras, ilusiones, esperanzas, penas, trabajos y decepciones que me esperan… Todo en tus manos, contribuirá para la gloria de Dios y el bien de las almas”.

De esta consagración se puede deducir la personalidad del Padre Edmundo es: realista, consciente, firme… y que su espíritu es desprendido, enamorado de su Sacerdocio y de Maria Inmaculada, amores que le confieren un gozo profundo en cada Celebración Eucarística y el equilibrio característico de los hombres de Dios: “ser todo para todos”. Su apostolado como Religioso y como Sacerdote fue fecundo, prodigó su amor de Padre y Hermano a su Congregación de Misioneros del Espíritu Santo haciéndola crecer en calidad espiritual y en número de almas consagradas.
Además, funda con la M.R.M. Dolores Echeverría Esparza la Congregación de Misioneras de Jesús Sacerdote. Un pequeño grupo tomado de esta congregación sería el instrumento de Dios para enriquecer a su iglesia con otro carisma que dio origen a una nueva Congregación: las Hermanas de la Vera Cruz Hijas de la iglesia, fundada por el R.P. Edmundo Iturbide Reygondaud y por la M.R.M. Martha Christlieb Ibarrola. Como fundador cuido paternalmente las almas consagradas a Dios, siempre pendiente, siempre atento, con inteligencia clara y criterio equilibrado para guiar a sus hijas por el camino de Jesús, poniéndolas en las manos de la Virgen Inmaculada en cada Eucaristía.
El P. Edmundo amaba a los hijos de Dios, a los animales, a la naturaleza, a toda la Creación, con un amor totalmente desprendido de sí mismo… y así externaba que le gustaría conquistar el amor de las almas. Fue un gentil hombre, un Sacerdote enamorado de Dios, de la Santa Misa, hijo fidelísimo de la iglesia y del Vicario de Cristo; un ser prudente que siempre sabia dejar el lugar a Dios N.S. permaneciendo silencioso y pronto al servicio para el momento requerido.
Alegre y caritativo hasta el último momento.
El corazón noble y sacerdotal del padre Edmundo, que tanto trabajó por la Iglesia, se fue fatigando y después un doloroso y prolongado padecimiento, llevado con alegría, entregó su vida al Señor el 23 de diciembre de 1974 a mediodía en la ciudad de México, D.F., dejándonos el testimonio de su vida como ejemplo del gozo que da el amar a Dios y sobre todo el sentirse y saberse amado por Dios nuestro Padre. Padre Edmundo, con tu vida nos quisiste expresar la gratuidad del amor de Dios y el compromiso humano único, de la deuda del mutuo amor.
De los ideales de almas que deseaban entregarse totalmente a Dios y plantar la Cruz de Cristo en los corazones, en las familias y en la sociedad, ejerciendo su apostolado, de preferencia en torno de la Parroquia, cuna y centro del pueblo cristiano.
No le ha faltado a la “Vera Cruz” el signo de la contradicción, propio de todas las obras de Dios…
El Excmo. Sr. Dr. D. Guillermo Piani, Delegado Apostólico, muerto en olor de santidad, alentó siempre a las almas congregadas
en la primera hora, y las puso, por indicación de la S.C. de Religiosos, bajo la tutela paternal del Excmo.
Sr. Dr. D. Manuel Pío López, Arzobispo.